Cuerpo/Territorio en Re-existencia 2016-2018

Guillermina Ortega es una artista veracruzana que sigue comprometida con ser y con su hacer. Su larga trayectoria artística dan cuenta de los temas que le son importantes (significativos): la descolonización del cuerpo femenino, el linaje materno, el vínculo con la naturaleza, la espiritualidad, su tierra tropical e indígena, el compromiso social. La obra que nos presenta en esta exposición sigue manteniendo ese compromiso social como mujer y como artista, nos ofrece la mirada de un paisaje veracruzano que se ha teñido de sangre en la última década.
Su propuesta es una serie en proceso en la que trabaja desde hace algunos años. Los diversos materiales con los que trabaja los ha convertido en propios: las telas, el amate, la tierra, el hilo, la aguja, los textiles, las flores secas, diversos materiales orgánicos, se van entretejiendo generando un lenguajes lleno de símbolos donde todos pero especialmente las mujeres nos sentimos identificadas.
Algunas obras nos muestran un paisaje tropical donde el cielo, el mar y las palmeras se han quedado salpicadas de rojo, o presencias que remiten a las ausencias, a las que ya no están y han dejado un hueco, un vacío en el entramado social y familiar. De frente nos muestra el feminicidio, esas acciones violentas que por razones de género nos causan daño, sufrimiento físico, sexual, psicológico o la muerte a las mujeres, y particularmente en nuestro estado las cifras han ido en aumento de una manera alarmante.
Por otro lado nos ofrece unas siluetas de mujer, unos seres de luz con connotaciones espirituales donde los cuerpos han desaparecido pero sigue permaneciendo el ser. El ser que queda en la memoria, y con su obra para tener memoria de lo que está pasando. Obras que tienen una gran potencia significadora que generan un vórtice que se amplía, universalizándose, hasta el punto de que simbolizan no solo a las víctimas de nuestra tierra sino a todas las víctimas de las injusticias que suceden en nuestro país, en nuestro continente.
Con este trabajo Guillermina, de una manera poética, busca a través del arte vivenciar un proceso continuo de producción simbólica, de referencia y de denuncia, en la que se pueda experimentar un proceso de sensibilización y de transformación que despierten la conciencia del drama ancestral de la violencia patriarcal que tiene lugar en el cuerpo femenino.

Gladys Villegas Morales

Lhkuyat, 2012-2013

Videoinstalación.
Materiales: Vasijas de diferentes comunidades veracruzanas, piezas de barro sin cocer, vulvas de barro sin cocer, pétalos de cempoazuchitl, romero y ruda. Medidas variables.

Esta videoinstalación ha sido exhibida en la Galería de Arte Contemporáneo de Xalapa en 2012, en la Ex-capilla del Recinto Sede del Ivec en el Puerto de Veracruz y en la Casa de Cultura de Córdoba en el 2013.
Mi trabajo reciente se ha enfocado en una investigación hacia procesos artesanales como es la actividad de la alfarería, el vínculo espiritual con la madre tierra y una experiencia de proceso natural entre la naturaleza y el arte, las semillas nace, transformándose en flores que mueren y se transforman en semilllas. La pieza nace en noviembre de 2011 para transformarse durante todo 2012 en esta videoinstalación. El cuerpo femenino es otro territorio espiritual rodeados por pétalos de flores. A partir de presentar un grupo de vasijas, en la mayoría de los casos con formas ovaladas realizadas por mujeres alfareras del estado de Veracruz (Totonacapan, Zongolica, Aguasuelos y Chavarrillo), también integran a la instalación otras piezas con formas de vulvas con barro sin cocer, en medio de estas piezas colocadas en el suelo, van pétalos de flor de cempoazuchitl y de otras flores amarillas, así como también hojas de romero y ruda. El video que acompaña a esta obra es una videograbación de la manera tradicional de realizar la quema en el Totonacapan (a cielo abierto), es la alfarera Josefa Pérez en su taller de Santa Ana Chumatlán, Ver. La música de fondo es el coro de un grupo de actores totonacos quienes bajo la dirección de Tareke Ortíz compusieron la canción Maxtum Kalachaw, inspirados en la tradición oral, la canción se presentó para la obra de teatro El Eco de Nuestra Voz presentada en el 2001.

La Videoinstalación estuvo inscrita en la 1a. Bienal de Arte de Veracruz organizada por el Instituto Veracruzano de Cultura, la pieza no fué aceptada.

Nikatamakgxtakgchawmakxtum kalachawmakxtum kalachawmakxtum.
[No nos demos por vencidos, unámonos, unámonos, juntos.]

Colaboradores: Arq. Pedro Falfán y María Fernanda Falfán Ortega.

Linea Matrilineal, 2013

 

Intervención en el espacio (Land Art) en el Intercambio Artístico Canadá-México en Mashteuiatsh, Quebec, Canadá.
Septiembre-Octubre de 2013.
4 x 2 x 3 ms. aprox.

Varas de bouleau, flores, hojas, tierra negra, estambre teñido con tintes naturales, hilo de algodón, cucharas de madera y estropajo.
Para este intercambio con Quebec, la propuesta de trabajo artístico estuvo enfocada en la Intervención en el Paisaje natural como práctica artística, también la utilización de materiales de la naturaleza.
En Mashteuiatsh tuve una conexión muy fuerte con el árbol bouleau, me recordaba a la chaca de mi tierra, la cual se utiliza para hacer las cercas vivas (bardas naturales que se usan en el campo), las cuales han sido mi inspiración para acercarme al Land Art. El poder de las abuelas, bisabuelas y tatarabuelas es lo que dio fuerza a las generaciones de mi familia, con la pieza señalo la pérdida de la transmisión cultural en la generación que me antecedió, la mía y la actual.
En la tierra negra coloqué maíz negro germinado, como un símbolo del hilo conductor que nos une todavía en la alimentación y en la cultura del Norte al Sur.

Mirar la Raiz Nutrir la Fuente, 2014

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Videos realizado para la video-instalación Huellas con la poesía Teoxochitlali de Beu Ribe Yantlanesi. Se exhibió en el Agora de la Ciudad en Xalapa, Veracruz, México del 26 de Junio al 27 de Julio de 2014.

Sihuatekutsin, 2012-2013

SIHUATEKUTSIN (Amada señora), Luz de abismo, 2012-2013

Materiales: tierras, barros y piedras del Totonacapan antiguo, agua del manantial de Coxquihui, semillas, plantas, flores y ofrenda.

Los materiales efímeros son una constante de mi trabajo: me permiten expresar mi conexión con la tierra y el mito. El barro crudo (aquí regenera la unión de tierras del Totonacapan antiguo) es la tierra en la que todo florece. La piedra es la última forma de creación. Ahora, con estos elementos consustanciales, enfatizo la profunda relación naturaleza-arte-espíritu. En la oquedad de siete metros —vulva-vagina-matriz— recreo a la Gran Diosa. Es un tributo al poder femenino que ha sido negado y un acto de reafirmación íntima en nombre de las mujeres. Éste es el fruto de lo sagrado femenino.

Esta instalación la diseñé en un principio para el Museo de Antropología de Xalapa en el 2012 en la exposición colectiva: Sagradas y Profanas, el retorno de la Diosa. En ese momento la instalación estuvo dedicada a Doña Esperanza García Dionisio (Médico tradicional, directora de teatro comunitario y actriz) cuyo espíritu posee gran parecido a la gran Diosa.

Ahora que se exhibe en el Parque Takilhsukut dentro del Festival Cumbre Tajín es una gran oportunidad para mí, el regresarle a la tierra simbólicamente lo que he recibido en estos trece años a través de un modesto homenaje a Doña Esperanza, teniendo el privilegio de estar envuelta en el renacer espiritual.

Equipo de colaboración en el Parque Takilhsukut: Arq. Pedro Falfán, Sra.Esperanza García Dionisio, María Isabel Dorantes García y Eduardo Mendez

Territorio Norte-Sur, 2014

Segunda parte del Intercambio Quebec.
Intervenciones en el espacio/ Land Art.
El Tajín, Papantla, Ver.
Marzo de 2014.

Vainas de palmera, chiles, fajas y espejos.
La intervención tiene que ver con el concepto de territorio geográfico que compartimos mujeres y hombres en el norte del continente americano, pero también tiene que ver con las ideas y la cultura. Estas vainas que remiten a lo femenino también tienen recuerdan naves que trasladan hacia diferentes terrenos, más allá del Norte y del Sur físico e imaginario.
Espejearnos como indígenas, mestizos, creadores y actores sociales en los diferentes territorios en que somos capaces de desplazarnos fue uno de los motivos para intervenir estas siete palmeras.